El empleo inclusivo, otro reto para el 2017

En el último mes del año es clásico hacer balance y anotar las tareas pendientes que habrá que asumir en los doce meses que comienzan. En el ámbito empresarial y laboral hay muchos deberes que hacer para este año próximo, pero uno de ellos es especialmente importante por ser un tema con profundas raíces sociales y emocionales: el empleo inclusivo.



¿Qué entendemos por empleo inclusivo?


Lo primero que tenemos que hacer es aclarar y acotar bien el significado de empleo inclusivo: aquel puesto de trabajo o actividad laboral dirigida y adaptada a personas que sufren algún tipo de discapacidad, bien sea intelectual, física, emocional, etc.

No tenemos que confundir el término empleo inclusivo con el de negocio inclusivo. El primero hace referencia a la implantación de medidas multidisciplinares enfocadas a mejorar la empleabilidad de un colectivo con unas peculiaridades físicas, sensoriales, etc., que les impiden competir en el mercado laboral con las mismas ventajas que el resto. El término negocio inclusivo se utiliza para referirnos a proyectos empresariales que involucran a un colectivo con dificultades económicas o de inserción, pero que no necesariamente padece limitaciones físicas o psicológicas.


El empleo inclusivo y la transformación digital


El empleo inclusivo no es un término moderno, pero sí un término que cada día cobra más fuerza gracias sobre todo a la trasformación digital. Y es que los avances tecnológicos han permitido abrir dos vías imprescindibles para la inclusión de las personas en el mercado laboral:

1. La impartición de cursos presenciales o de teleformación encaminados a mejorar la cualificación de este tipo de colectivos en management o dirección de empresas.

2. La implantación y popularización del teletrabajo, esa modalidad de trabajo a distancia que pueden realizar los profesionales jóvenes y senior sin necesidad de salir de su propio hogar, de enfrentarse a las barreras arquitectónicas de las ciudades, etc.

3. La búsqueda de empleo específicamente dirigido a personas con discapacidad.

Y es, precisamente, en este tercer punto donde se están centrando las propuestas de potenciación del empleo inclusivo para los próximos años, propuestas que ya tienen nombre propio en forma de portales web como los de “discapnet” o “disJob”.


La necesidad del empleo inclusivo


Según la Base de Datos de Personas con Discapacidad, en España se contabilizaron más de 2.800.000 personas con una discapacidad superior al 33% a 31 de diciembre de 2014 (fecha del último cómputo oficial publicado por el IMSERSO).

Otro dato interesante lo encontramos en el SEPE, el antiguo INEM. Según esta entidad, la tasa de desempleo del colectivo de personas discapacitadas era del 32,25 % a finales del 2015, una tasa casi ocho puntos superior a la de la media de población sin discapacidad.

¿Estos datos estadísticos explican la necesidad de apostar por el empleo inclusivo?

Como ocurre con la discriminación positiva, la implantación de medidas que favorezcan el empleo inclusivo tiene sus detractores y sus defensores. Unos piensan que favorecer a un colectivo frente a otro genera más brecha y promueve aún más la desigualdad. Otras personas prefieren quedarse con lo más evidente, analizar los datos de empleo y de desempleo y poner encima de la mesa el grave problema que tienen las personas discapacitadas para encontrar un empleo que les permita vivir de forma independiente.

Y tú, ¿qué opinas? ¿Estás a favor de la implantación de medidas que promuevan el empleo inclusivo en los próximos años? Explícanos tu punto de vista.



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